El asunto Alakrana ha sido muy comentado desde septiembre. Los medios de comunicación no han dejado de realizar un seguimiento con respecto a este tema. El buque de pesca atunero español, tras sufrir un intento de secuestro por parte de unos piratas hace 2 meses y un secuestro en toda regla hace un mes. Navegaba a unas 500 millas de Somalia y el 17 de noviembre fue liberado. Realmente, han sido unos cuarenta y siete días muy duros para los treinta y seis rehenes, y, aunque tarde, todo parece haberse solucionado. Especialmente si tenemos en cuenta que, tras haber sido detenidos dos de los piratas que asaltaron el buque, estos condujeron a tierra a los treinta y seis tripulantes a los que habían retenido, y amenazaron con matarlos si no se liberaba a los dos detenidos. Ante este hecho, la Ministra de Defensa, Carme Chacón se limitó a decir que “la Armada había cumplido con su obligación”, aunque, contradictoriamente, transmitió el apoyo a las familias de los rehenes.
Respecto a la gestión del caso Alakrana (pagar 3,5 millones de dólares para su liberalización, lo que equivaldría a 2,3 millones de euros) el PP la califica como pésima (lo cual es lógico, debido a que la ha llevado a cabo José Luis Rodríguez Zapatero). En este punto, realmente no es que haya habido justicia, sin embargo lo único que hay que tener en cuenta de este hecho es que se ha logrado el objetivo de la liberalización.
Según el capitán del buque, Iker Galbarriatu, al contrario de lo que se daba por hecho, no era cierto que, tras la liberación del atunero, un helicóptero de la Armada hubiera disparado contra los últimos piratas que abandonaron el buque. Así lo desmintió a Defensa. Aunque no se podría afirmar que este dato tenga importancia actualmente, ya que el asunto está resuelto, el atunero está liberado y ya parece haberse solucionado todo.
Parece. Porque realmente no se puede afirmar que haya sido así. A raíz de este suceso, la ley española modificada el 2 de noviembre de 2009 permite a los vigilantes de seguridad utilizar armamento de hasta alrededor de 12 centímetros de calibre. Empresas como Eulen Seguridad han estado contratando vigilantes durante las dos últimas semanas para proteger los buques atuneros españoles. Recibirán por ello un sueldo de entre 4500 y 12000 euros. Probablemente ese es el motivo por el que alguien pueda jugarse la vida hasta ese extremo. Porque es innegable que su vida corre peligro. Definitivamente, no, no se ha solucionado todo. Porque este hecho indica que los pesqueros españoles no pueden ejercer su profesión con total normalidad, a pesar de la liberación del buque. Si fuera así, no sería necesario que precisaran vigilantes de seguridad. Es más, el 19 de noviembre el atunero Txori Gorri ha sufrido un intento de ataque pirata que al final se quedó en eso, un intento.
jueves, 19 de noviembre de 2009
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